Las mil caras del traductor


Bueno, quizá mil caras no… pero unas pocas sí que tenemos. Como ya indica la cabecera de este blog, ser traductor no sólo es traducir. En la anterior entrada ya hemos visto que un traductor autónomo es, en realidad, un empresario y que por tanto debe razonar como tal. Pero es que, además, un traductor no sólo traduce. Un traductor traduce y además puede hacer muchas cosas más. Vamos a ver algunas de ellas.

Un traductor puede traducir

Quizá demasiado obvio, sí… pero especifiquemos: un traductor debe traducir a su lengua materna. Esto a veces es difícil de entender para los clientes. Lo cierto es que me da la sensación de que en España existe mayor mercado para traducir desde el español a otras lenguas (de ahí lo interesante de trabajar con clientes extranjeros). De esta forma, un traductor español traduce al español y un traductor inglés traduce hacia el inglés. La pregunta es: ¿puede traducir un traductor español al inglés? Es una buena pregunta y todo depende del nivel lingüístico del traductor. El sentimiento lingüístico es algo innato y, por lo tanto, prácticamente imposible de adquirir porque requiere una inmersión lingüística total y mucho tiempo de contacto no sólo con la lengua, también con la cultura. Pero también tenemos que ser realistas: si nos limitamos al mercado español nos pedirán muchas veces traducciones inversas. ¿Qué hacer entonces? Lo primero estar seguro de que vamos a ser capaces de traducir correctamente, si no estamos seguros mejor no aceptar el encargo. Y segundo, lo ideal es que nuestra traducción siempre sea revisada por un nativo. Esto debe incrementar la tarifa: la traducción inversa debe cobrarse más cara, aunque sólo sea porque va a costar mayor esfuerzo y porque además vamos a tener que pagar un revisor nativo.

Imagen: Chuan Khoo

Un traductor puede revisar (editing)

¿Pero qué es revisar? Para revisar un texto hay que considerarlo en su conjunto. La traducción es comparada al texto original y se comprueba la claridad, la concisión de la traducción, la elección del registro y, muy importante, su consistencia. Esto quiere decir que debe comprobarse que se ha utilizado la terminología adecuada y que siempre se han utilizado los mismos términos para traducir los mismos conceptos. La consistencia es especialmente importante cuando se trata de un texto donde hayan participado varios traductores. El revisor también tiene que detectar faltas de ortografía y gramática, además de comprobar la coherencia global del texto. No se llega a reescribir o reformular el discurso, esto es tarea del corrector.

Imagen: 0xMatheus

Un traductor puede corregir (proofreading)

En la etapa de corrección, a diferencia de la etapa de revisión, se realiza una inspección del texto más pormenorizada. A este nivel ya no se verifica la coherencia con el texto origen, sino que se verifica la calidad del texto traducido, no como traducción sino como texto en sí mismo. Debe prestarse atención a aspectos tales como el estilo, errores ortotipográficos, números, abreviaturas, estructura  de las frases o diferencias regionales (por ejemplo las diferencias entre el español peninsular y el español latinoamericano). En este paso el corrector debe verificar que la traducción se ajusta a las necesidades del cliente. Tras la corrección el texto debe estar listo para la entrega.

Desde la unión de correctores UniCo, nos informan de la existencia de dos tipos de corrección:

–  La corrección de estilo, que forma parte del control de calidad de los textos justo después de su redacción o traducción. Se encarga de detectar errores gramaticales, léxicos y de redacción, así como calcos y extranjerismos. Se revisa el estilo del escrito para adaptarlo al estilo del texto origen y se evalúa si el texto final transmite correctamente el mensaje que se proponía con la claridad suficiente.  Si el texto no es comprensible, el corrector de estilo debe remediarlo, por lo que debe poseer un gran dominio de su lengua de trabajo, es decir, es necesario que sea una persona nativa del idioma en el que trabaja y formada como corrector de estilo.

– La corrección de pruebas, que se ocupa de corregir la ortotipografía, eliminar errores y erratas y unificar el texto según las convenciones ortotipográficas estipuladas. También puede verificar los índices, la bibliografía y las referencias cruzadas. Es el último paso de las etapas de edición de un texto escrito.  

Para formarse como corrector, desde UniCo se recomienda el Curso de corrección de textos en español y el curso de Técnico en corrección y redacción impartido por profesorado de la Universidad de Salamanca.

Images: ningmilo

Un traductor puede posteditar

La postedición es la revisión por un traductor humano de una traducción automática. Para que esta revisión sea efectiva y eficaz (y no haga falta retraducir prácticamente todo) el texto debe haberse sometido a una etapa previa de pre-edición, es decir, a un proceso de unificación para que el motor de traducción funcione correctamente (acortar y simplificar los enunciados, evitar estructuras complicadas, evitar elipsis, evitar las polisemias…). Tras este paso, el traductor no tendría más que revisar y corregir los errores, revisar la puntuación, las ambigüedades y los falsos sentidos. Este nuevo perfil de trabajo para los traductores no está exento de polémica ya que nos convertimos en correctores de una máquina. El desarrollo de los motores de traducción automática resulta paradójico puesto que se hace gracias a las memorias de traducción colectivas, esto es, gracias al trabajo previo de muchos traductores. Ponemos nuestro intelecto al servicio de máquinas que mermarán nuestro trabajo y, sobre todo, nuestras tarifas, ya que por una postedición se cobra mucho menos que por una traducción. Habrá que adaptarse y saber sacar partido de algún modo, especializándonos o aportando la sensibilidad que una máquina nunca podrá aportar.

Image: sk8geek

Un traductor puede maquetar

Maquetar significa dar formato al documento que hemos traducido, en otras palabras, distribuir el texto en la página con el formato requerido. A menudo los clientes poseen los documentos originales en archivos con formato de maquetación. Los archivos más frecuentes , o al menos con los que yo me he encontrado más a menudo, son los de Adobe Indesign (archivos .inx) y los de Adobe Frame Maker (archivos .mif). Para aprender a manejar este tipo de archivos y ofrecer un valor añadido a nuestro trabajo podemos realizar algún curso de DTP (Desktop Publishing) como por ejemplo el ofrecido por Cálamo y Cran.

Imagen: Florin Gorgan

Un traductor puede localizar

Localizar es adaptar la traducción (normalmente en traducciones de software, videojuegos o páginas web) a la lengua y cultura de llegada para que llegue el mensaje de la misma forma que lo hace en la lengua y cultura de origen. Además de esto, debe ser comprensible para la mayoría de personas de la cultura y perdurar en el tiempo. Para esto existen programas específicos de localización como Passolo o Alchemy Catalyst, que extraen el texto traducible y ayudan a contextualizar la traducción al integrarla en la interfaz del programa de ordenador o pantalla de videojuego.  Al localizar es especialmente importante mantener la consistencia para que todos los elementos siempre se llamen igual y existe además la dificultad añadida de la restricción de caracteres, lo que convierte a menudo la localización en un verdadero desafío. Si queréis saber más sobre localización os recomiendo esta entrada del blog Algo más que traducir; ésta, genial, de El taller del traductor y ésta del blog Localización y testeo con Curri.

Para profundizar sobre la localización de software os recomiendo un par de cursos de Ecolotrain (gratuitos) y éste, impartido por el Royal College de Londres y recomendado por Elisabeth Sánchez León en su blog El taller del traductor.

Imagen: shutterstock

Éstas son algunas de las tareas que podemos desempeñar como traductores. Unas son más sencillas de aplicar a nuestros servicios y otras requieren de mayor formación o especialización. Existen muchas más (intérprete, subtitulador, ajustador, tester de videojuegos, profesor de idiomas, terminólogo…), en nuestra imaginación está el límite. Lo importante es descubrir nuestra especialidad y conseguir despuntar para aportar la máxima calidad a nuestro trabajo.

Si tenéis más ideas sobre otro tipo de tareas o especialidades que, como traductores, podemos desempeñar, o si tenéis alguna duda sobre alguna de las ya mencionadas, ¡no dudéis en preguntar! Estaré encantada de ampliar la información.

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18 pensamientos en “Las mil caras del traductor

  1. Hola, Nathalie.
    Interesante artículo, pero me gustaría señalar algo con respecto una parte.
    Me resulta extraño ver un tema tan polémico como es la posedición (el comentario resalta este hecho) incluido en el listado de las cosas que hacemos los traductores como si fuera algo ya natural y bueno. Ni es natural ni es bueno (para nosotros, claro, sí para Asia Online y sus amigos/las agencias que están empezando a intermediar).
    Creo, además, que es estratégico de la profesión y deberíamos seguir estas charlas en foros cerrados de traductores.
    Si desde hace años venimos luchando por explicar a los clientes lo importante de nuestro trabajo, ¿no borramos de un plumerazo todo ese esfuerzo dado que, ¡total!, ya una máquina nos reemplaza? Sabemos que al día de hoy no nos reemplaza del todo, pero no hay lugar para el romanticismo: cada vez nos reemplazará “mejor” si más y más colegas traductores aceptan convertirse en poseditores esclavos.
    Distinto es si nosotros decidimos ahorrarnos camino y tiempo, usamos el software XX para poseditar y luego dedicamos más y mejor tiempo a corregir, a tomar otros trabajos o a irnos a un SPA.
    Usemos la tecnología para el beneficio de nuestro negocio porque, de no hacerlo, cada vez será menos “nuestro” y menos “negocio”.
    El resto del artículo es muy interesante.
    Saludos.
    Au

    • Hola, Aurora.

      De nuevo, muchas gracias por comentar. Precisamente decidí tratar el tema tan controvertido de la postedición también porque quería saber la impresión que les causaba a los lectores. No creo que en el párrafo en el que hablo sobre esto me posicione a favor de esta práctica. Insisto en que es un nuevo “nicho” (como muy bien dices en tu artículo, que he enlazado) que parece estar destinado a traductores… Es un nuevo perfil que “podemos” ocupar (como digo en el título del párrafo) y que bueno, tampoco podemos ignorar que existe porque queramos o no los motores de traducción automática van desarrollándose poco a poco. Yo soy de las que piensan que siempre se necesitará un traductor humano, por supuesto en traducción literaria y creativa, pero también en traducción técnica, y que la calidad de una traducción automática jamás podrá compararse a la de una traducción humana. Sin embargo me consta que este trabajo de postedición ya se está realizando en agencias de traducción por traductores en plantilla y por la razón acostumbrada: la presión de los plazos de entrega. Cuando el mercado no hace más que pedir mayor productividad, los plazos se acortan y la tarea de postedición es más rápida. Más rápida, de menor calidad y sobre todo, más barata. Y esto vuelve a perjudicarnos. ¿Cómo ponernos en valor frente a la traducción automática? Como bien dices se trata de aprovechar esta tecnología en nuestro beneficio, y no en el beneficio de las grandes agencias intermediarias y yo añado también que se trata de hacer ver al cliente qué es lo que una máquina no le podrá aportar nunca. En definitiva, saber ponernos en valor y saber qué vale y qué no vale hacer.

      • ◄♦Insisto en que es un nuevo “nicho” (como muy bien dices en tu artículo, que he enlazado)◄♣

        Hola, Nathalie.
        Yo digo que es un nicho… de muerte. Es una ironía la mía. Fijate cómo termina el artículo. Digo que nos quieren vender esta mentira “como si fuera un nicho”, una gran oportunidad. No lo es.

        ◄♦Yo soy de las que piensan que siempre se necesitará un traductor humano, por supuesto en traducción literaria y creativa, pero también en traducción técnica, y que la calidad de una traducción automática jamás podrá compararse a la de una traducción humana.◄♣

        Eso lo pensamos todos, me imagino.

        ◄♦Sin embargo me consta que este trabajo de postedición ya se está realizando en agencias de traducción por traductores en plantilla y por la razón acostumbrada: la presión de los plazos de entrega.◄♣

        Eso lo sabemos todos.

        ◄♦¿Cómo ponernos en valor frente a la traducción automática?◄♣

        Negándonos a poseditar. Del mismo modo en que nos negamos a aceptar tarifas miserables.

        ◄♦y yo añado también que se trata de hacer ver al cliente qué es lo que una máquina no le podrá aportar nunca.◄♣
        Ese sería un diálogo muy delicado y extenso para tratar en un intercambio de blog. Quienes tenemos muchos años en la profesión (en mi caso, casi 30), ya entendemos bien esa cosa llamada “educar al cliente”. Ciertos manejos ingenuos/irresponsables pueden llevarnos a “deseducarlos” (si se entiendo lo que quiero decir), desandar camino con tanto esfuerzo recorrido.

        Saludos.

  2. Madre mía, yo intuía que ser traductor e intérprete era una profesión difícil pero nunca había concretado tanto. Me ha gustado mucho la explicación! besos Nath!

    • ¡Muchas gracias por dejar un comentario, Jose! 🙂

      Pues sí, ya ves, los traductores somos muy versátiles e inquietos. Como bien sabes lo importante es no parar de aprender nunca, y tú sabes bien por qué lo digo 😉

      ¡Un beso!

  3. “Consistencia” es un calco del inglés, en castellano se dice “coherencia”.

    • Hola, Translator:

      Tienes toda la razón. La RAE no contempla ninguna acepción para la voz “consistencia” referida a “uniformidad terminológica”, por emplear una expresión lo más neutra posible.

      Sin embargo, aunque sea un calco semántico, sí he oído muy a menudo la colocación “consistencia terminológica” , y esto en artículos de sobradamente reconocidos terminólogos como Teresa Cabré, como por ejemplo en éste: http://www.upf.edu/pdi/dtf/rosa.estopa/docums/03granada2.pdf.

      ¿Cómo justificar entonces la elección de uno u otro término?

  4. Una información muy detallada y muy útil! Ánimo con el blog y enhorabuena!

    • ¡Muchas gracias, Marta!
      ¡Que me hace mucha ilusión que os paséis por aquí! Espero que te siga gustando y resultando útil; esa es al menos la intención.
      ¡Un beso!

  5. ¡¡Bravo, Nathalie!! Una entrada maravillosa 🙂
    Te faltó decir que, además de todo eso, somos personas que tenemos que limpiar la casa, cuidar a los niños (los que los tengan), hacer deporte, socializarse, ir a congresos, arreglar los posibles problemas que nos encontremos con nuestro ordenador…

    Muchas gracias también por mencionarme y sugerir mi blog. Me enorgullece que lo consideres como referencia 🙂

    • Muchas gracias, Curri 😀

      Sí, evidentemente también tenemos que vivir y además hacerlo lo mejor posible 😀
      No contemplo que tengamos que hacer todo eso, sino que tenemos que hacer lo que mejor sepamos hacer, nos guste, o lo que la conciencia nos dicte, por eso lo de “un traductor puede…”. Cuanta más información buscaba para redactar la entrada más pensaba “Si es que la carrera debería llamarse Traducción e Interpretación y Revisión y Corrección y…”

      Y de nada por mencionarte, si lo hago es porque de verdad estás entre mis blogs “básicos” a los que recurro siempre que busco información.

      ¡Un beso!

  6. Enhorabuena, Nathalie, por este muy completo repaso de nuestra profesión. Debería ser de lectura obligatoria para cualquier (futuro) cliente y para evitar preguntas como ésta: http://goo.gl/Yt0WX 😉

    Saludos

    • ¡Muchísimas gracias, André!

      Lectura obligatoria no lo sé pero la verdad es que aún me he dejado cosas en el tintero… Es muy bonito que seamos tan versátiles e inquietos. Y debemos serlo, además. ¡Y que los clientes y no clientes lo sepan!

      Gracias de nuevo por pasarte por aquí,

      ¡Un saludo!

  7. ¡Hola Nathalie!

    Ya sé que esta entrada tiene algo de tiempo, pero desde que la leí me gustó mucho, y es que más de una persona que cree que nuestro trabajo (o futuro y deseado trabajo en mi caso =P) puede realizarlo cualquiera con buena competencia en dos idiomas, o incluso el Google Translate, deberían pasarse por aquí para abrirles los ojos.

    ¡Un saludo!

    • Gracias, Javier.

      Y gracias por comentar. Puede que no tengamos mil caras pero está bien saber en qué nos podemos diversificar para poder ser competitivos en el mercado. Y sí, no tengas ninguna duda de una de las eternas funciones de un traductor es explicar a la gente por qué traducir bien es tan importante, por qué no lo puede hacer cualquiera que haya pasado 1 mes de intercambio y por qué vale lo que vale.

      😉 Espero volverte a leer por aquí a menudo.

      Nathalie.

  8. la verdad no me imagine que fueran tan versatiles. a mi me encantan los idiomas y me gustaria aprender a traducir correctamente. espero lograrlo ¡¡saludos!!

  9. Pingback: Localización de videojuegos – Informática aplicada a la traducción

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